Ser del sur es algo que se identifica más allá del acento. Es algo que se respira y que se hace tangible en nuestras costumbres, nuestro modo de vida, nuestra cultura y por supuesto nuestra forma de vivir la fe. Entre nuestras tradiciones más conocidas esta la Semana Santa andaluza en la que Córdoba es uno de los lugares más visitados. La gran mayoría de los cordobeses participamos de forma activa o presencial en una estación de penitencia durante la Semana Santa. En Córdoba capital consiste en ir en procesión desde la Parroquia, sede canónica de cada cofradía, hasta la catedral.
¿Pero por qué peregrinamos hasta el templo madre de la diócesis? La catedral es símbolo de la Iglesia del cielo, Jerusalén celeste, hasta la que todos los cristianos peregrinamos. Hacer estación de penitencia hasta la catedral es reconocer que no pertenecemos a este mundo, aunque vivamos en él. Como dijo el apóstol San Pablo, “somos ciudadanos del cielo” (Flp 3, 20). Las cofradías que procesionan hasta la Catedral de Córdoba son imagen de la Iglesia: estamos llamados a ser “luz del mundo” (Mt 5, 14), pueblo de Dios que camina en la historia y así nos lo recuerdan las luces de los cirios nazarenos. Somos la Iglesia que peregrina, testigos de Cristo, que caminamos tras la Cruz (de guía).

El cofrade es cristiano y hacer estación de penitencia a la Catedral de Córdoba nos debe grabar a fuego una verdad de esas que impregnan la vida entera de una persona: seguimos a Jesucristo, a quien llevamos en nuestros pasos, a su bendita madre la Virgen María y lo hacemos en la Iglesia. Como Iglesia peregrinamos hasta la catedral de la diócesis para fortalecer nuestra comunión con Cristo y para crecer en la fe. Hacemos estación de penitencia hasta la Catedral de Córdoba para rezar por las calles pidiendo a Dios que nos fortalezca ante la cruz y que nos ayude a amar más y mejor.
Cofrade, cuando realices tu próxima estación de penitencia a la Catedral de Córdoba siéntete orgulloso de ello. No solo como monumento sino como templo madre de la Diócesis de Córdoba. Estarás pisando un terreno sagrado que desde el siglo XIII hasta el día de hoy ha sido una catedral católica con culto ininterrumpido. Que te conmueva pensar, cuando realices la genuflexión ante el Santísimo Sacramento, que cada día desde 1239 y de forma interrumpida una rodilla a tocado suelo para adorar a Jesús Sacramentado, Rey de reyes. Siente la suerte de poder llegar hasta tu catedral con tu hermandad y ser parte de esa historia viva y de esa vida que hace historia y que todo el mundo busca en el sur.

Que te conmueva pensar, cuando realices la genuflexión ante el Santísimo Sacramento, que cada día desde 1239 y de forma interrumpida una rodilla a tocado suelo para adorar a Jesús Sacramentado, Rey de reyes.



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