Toda diócesis tiene su catedral, no podemos concebir la Iglesia cordobesa sin su templo madre. En concreto Córdoba tiene catedral desde hace casi 8 siglos y en ella se ha celebrado la Eucaristía de forma ininterrumpida cada día.
Dios nunca deja solos a sus hijos. En el día a día tenemos muchas señales de que nuestro Padre cuida de nosotros y nos acompaña. La Iglesia, unida a Cristo, nos sigue un camino distinto acompañando a los fieles de todo el mundo en su caminar hacia el cielo. Para ello, Cristo dejó a los apóstoles y, para que la esencia de los primeros cristianos no se desvaneciera con el tiempo, la Iglesia mantuvo la sucesión apostólica, es decir, nos dio a los obispos como sucesores de los apóstoles. A cada obispo se le encomienda una parte del pueblo fiel de Dios, naciendo así las diócesis y archidiócesis a las que los obispos guían y acompañan desde el templo principal de dicho territorio, la catedral.

La Catedral de Córdoba es su templo principal y ella somos convocados todos para celebrar los misterios cristianos y para compartir nuestra fe con nuestros hermanos. Pero ¿por qué se llama catedral? Se llama catedral porque en ella se encuentra la cátedra del obispo. La cátedra, palabra que deriva del latín cathedra, sirve para nombrar al sillón en que se sienta el obispo en los oficios litúrgicos, desde ella preside en nombre de Cristo la Eucaristía, predica el Evangelio y orienta al pueblo cristiano a él encomendado. Se han encontrado ya cátedras episcopales en las catacumbas en las que los primeros cristianos se vieron obligados a vivir su fe debido a las diversas persecuciones que experimentaban.
Nuestra catedral nos une a la Iglesia porque es signo de que ella misma, cimentada en Cristo y en su misión, nos ha regalado un pastor que vive en comunión con sus hermanos, sucesores de los apóstoles, y junto a Dios para guiar a la Diócesis de Córdoba, sin dejarnos nunca solos.

La iglesia catedral es aquella en la cual el Obispo tiene situada la cátedra, signo del magisterio y de la potestad del pastor de la Iglesia particular, como también signo de unidad de los creyentes en aquella fe, que el Obispo anuncia como pastor de la grey. En la iglesia catedral el Obispo preside la Liturgia los días más solemnes y, a no ser que circunstancias pastorales aconsejen otra cosa, consagra el santo crisma, y hace las ordenaciones.
Ceremonial de los Obispo, número 42 .



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